LA ENSEÑANZA DESDE LOS OJOS DE LOS ESTUDIANTES

      Los contenidos educativos que recibimos de la educación secundaria figuran como “necesarios e indispensables para el desarrollo del futuro”, de nuestras escuelas saldrán los futuros trabajadores, líderes, padres, madres, ciudadanos integrados en el mercado laboral y el mundo. Desde la secundaría enseñan ciertas cosas dentro de lo que se considera esencial, cálculos matemáticos, conocimiento de la historia mundial y argentina, conocimiento en ciencias naturales, nivel muy básico de inglés, escribir bien en lengua, obras clásicas en literatura, etc.
       Luego de los primeros tres años, los jóvenes se ven en la importante decisión de elegir una orientación que los especialice un poco más en los contenidos que necesitan para su futura labor (como si todos los chicos de 15 o 16 años pudieran saber a ciencia cierta qué es lo que “los apasiona” y como pueden usar eso para trabajar y ser miembros activos de la economía; es un tanto gracioso). Dentro de esas orientaciones (humanidades, economía, artes y música, educación física, comunicación, ciencias naturales, entre otras), los jóvenes se formarán los restantes tres o cuatro años en lo que destaque la elección que han hecho. Un egresado posiblemente sepa de logaritmos, de qué trata “El Fantasma de Canterville”, la fecha de la revolución industrial, las reglas del handball, los colores en inglés o la mitosis celular; no negamos que son conocimientos que aportan mucho a nuestra intelectualidad, pero, ¿solamente eso hace falta para convertimos en miembros activos y funcionales de la comunidad?
       Mediante la red social Instagram, hace unos días se han hecho encuestas a un grupo de 83 personas de entre 16 y 21 años acerca de su experiencia con la secundaria (ya que muchos de ellos están transitándola y otros ya la terminaron; solo 10 de ellos hicieron sus estudios en escuelas privadas); el 40% opinan que la educación secundaria NO los prepara para la vida adulta. Al preguntarles sobre qué es lo que consideran que falla y que les hubiera gustado aprender, la mayoría estuvo de acuerdo en que los contenidos son muy específicos en ciertos temas, pero hay muchísimas cosas necesarias que no se enseñan.
       Algunos dijeron que les hubiera servido muchísimo incluir a la ESI (Educación Sexual Integral) como materia (dentro de este grupo, encontramos chicos que fueron los primeros años de formación a colegios privados y dijeron que esos temas son muy tabú ya que las creencias e ideologías de los directivos y profesores no permitían estas temáticas), otros dijeron que la lengua de señas debería haber sido enseñada desde el primario para (y cito) “tener la posibilidad de comunicarnos con las personas que no pueden hablar u oír, porque muchas veces pasamos por alto esa realidad”, muchos de los entrevistados afirmaron que era necesario que los profesores se replanteen las condiciones de aprobación y el método de enseñanza (ya que no todos aprenden a la misma velocidad, y cuentan que “hay profesores que te aprueban si les caes bien o te suben puntos por cosas como actuar en los actos escolares o entregar primero un examen”).
      Un grupo cuestionó los contenidos de la materia “Educación Física” agregando que debería tratar temas de salud y nutrición en vez de darle tanta importancia a temas como las reglas de handball o el “quemado”, también fueron cuestionados los contenidos de historia (inquiriendo que debería presentarse la política actual para que los jóvenes votantes conozcan sus opciones al decidir por el futuro del país), los contenidos y el método de enseñanza de materias como educación artística y la importancia de la continuidad de materias como NTICX (Nuevas Tecnologías de la Información y la Conectividad); entre muchas otras ideas de los que conocen de primera mano la educación.
       Hay que recalcar la importancia de escuchar y respetar las opiniones de los jóvenes adolescentes, ya que son ellos víctimas y productos de la educación pública nacional que falla desde hace muchísimos años. Si no se concentra en la opinión de los que gozan de esta educación, es como preguntarle a otra persona (de afuera, que no sepa) cual es el talle de camisa que nos quedaría bien, ¿Quién mejor que nosotros para saber nuestro taller?, ¿Quién mejor que los alumnos para decidir sobre lo que necesitan?
Desde hace mucho tiempo que los egresados son lanzados al mundo envueltos en su propia nube, no sabiendo involucrarse en la sociedad, sin saber el manejo de las actividades comunes en la vida adulta, ni con la posibilidad de insertarse rápidamente en el mercado laboral. ¿A cuántos de los productos de este sistema les ha pasado de necesitar ayuda a la hora de buscar empleo, hacer un curriculum, leer los contratos de trabajo? Lo único que se ha logrado con la poca inserción al mundo real, es jóvenes adultos en trabajos donde los explotan por no conocer los derechos y obligaciones, sin encontrar trabajos por no saber hacer un buen curriculum ni una buena carta de presentación. Jóvenes alejados de la profesionalización, sin saber usar algo tan simple y cotidiano como un cajero automático, sin idea de cómo manejar la economía de una casa, de una familia, obligado a acudir a la ayuda estatal (que no está mal, pero no debería haber tantos adultos en la pobreza o en la necesidad sin poder insertarse en mercados laborales sustentables).
       Lo que los niños y jóvenes del presente y del futuro necesitan es intervención nueva en las formas de educación y en sus contenidos. Utilizar las nuevas tecnologías y formas pedagógicas de enseñanza, con foco en la inserción de programas que se usen constantemente en las universidades y trabajos, que los jóvenes conozcan y tengan acceso a talleres escolares de ESI, de lengua de señas, de oficios como carpintería, tecnología, que la educación física enseñe al cuidado del cuerpo de forma nutritiva (conociendo sobre comidas, sobre nutrición y como cuidarnos de desgarros, en la postura, en la cotidianeidad, ¿de qué le sirve a un hombre de 50 años recordar que el doble dribling es penalizado en el handball si no sabe que la forma de sentarse le arruina la espalda y que la gaseosa en cada comida le hace mal al organismo?).
Se debe preservar el manejo de las tecnologías, el conocimiento en historia (para conocer de dónde viene el manejo actual del país), debemos incentivar a la lectura reflexiva con interpretación, que los jóvenes lean por placer para pensar por ellos mismos. Hay que incentivar a la oratoria de los alumnos (desde los más extrovertidos hasta los más tímidos), enseñar ahorro y finanzas, salud sexual, pensamiento crítico, primeros auxilios, las leyes y derechos de la ciudadanía.
      Es preciso buscar el desarrollo positivo de los alumnos como futuros adultos independientes y capaces de afrontar el mundo real y la cotidianeidad a la que los ciudadanos del pasado y del presente se han enfrentado y enfrentan día a día. ¿Cómo es posible que la enseñanza no cambie respecto al contexto social, político y económico de cada época? Es necesario releer los planes de estudios y cuestionar para mejorar las capacidades pedagógicas de los que instruyen a los estudiantes (directivos, profesores, maestros, etc.), que la gente se identifique con las necesidades de los estudiantes y que se formen en actividades que permitan la intervención en los espacios de educación para optimizar lo más posible la enseñanza que reciben los argentinos día a día, ya que la única forma de un futuro en desarrollo y con positivismo en el país, es formar lo mejor posible a nuestros ciudadanos y profesionales.

 

Milagros Alvarado 

Estudiante de Comunicación Social en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

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