POSMODERNIDAD Y PANDEMIA

 
      El virus globalizado transforma la forma de vida actual: aislamiento, desigualdad y tecnología.

      El impacto de la pandemia nos obligó a modificar varios de nuestros hábitos, la retracción a la circulación a la que tuvimos que someternos como principal medida de prevención, también la cancelación de eventos, hasta la modificación de nuestras rutinas de
trabajo, consumo y socialización.
      Definitivamente, la tecnología ha desempeñado un papel importantísimo hasta ahora en la tarea de intentar superar varios de estos retos. En particular los dispositivos nos han ayudado en diversos grados a mantenernos informados, hacer compras online, dar continuidad a nuestras tareas laborales, permitir a los más chicos asistir a clases virtualmente, mantener contacto con nuestros seres queridos, y también -muy importante- entretenernos con series, películas y por supuesto los memes y videos caseros que intercambiamos con nuestros amigos, pero también hay que señalar que en la sociedad virtual en la que vivimos en este contexto de pandemia, todo parece depender más de computadoras, del teletrabajo, de los protocolos, de la inteligencia artificial, de las aplicaciones de videoconferencias. Lo cierto es que también, esta situación tan particular, aceleró la transformación del mundo del trabajo avanzando la transformación digital en unas pocas semanas más que en los últimos años. Ganaron las plataformas
de streaming, los Zoom, los Meet y el home-office.
      Esta situación que estamos viviendo convierte a la sociedad tradicional en otra. No sólo cambian los encuentros rituales que desaparecen, sino que surgen sentimientos nuevos y prácticas comunitarias que buscan ayudar a quienes más lo necesitan en este contexto; el personal de salud que lucha de forma heroica contra el virus y las organizaciones sociales que tienden un puente hacia los sectores más desprotegidos.
      La crisis sanitaria mundial desnudó un país frente a nosotros, con una pronunciada desigualdad, con ocho millones de personas que se inscribieron en la IFE para recibir asistencia en medio de la cuarentena y que en su gran mayoría se encontraban fuera del sistema laboral. Por eso, debemos construir una sociedad que integre a todos, no una que excluya. Una sociedad que de cuenta de que el otro existe. Esta situación que estamos viviendo puso de relieve la desigualdad que ya existía, de forma más acentuada; actualmente para poder seguir trabajando, estudiando o para no salir a la calle y comprar nuestros alimentos necesitamos contar con Internet, una computadora o celular y no todos tienen la posibilidad de acceder a esas cosas materiales. También, algunas personas no pueden dejar de trabajar, como por ejemplo los vendedores de ropa, comercios, restaurantes, entre otros rubros.
      Estos comerciantes estuvieron mucho tiempo sin abrir sus negocios y no pudieron pagar el alquiler de los locales, por eso mismo es importante visibilizar estos casos. La educación no escapa a lo anterior, aunque el derecho a la educación esté garantizado, en muchos casos no se pudo llevar a la práctica. Poner el foco en las desigualdades debería permitir pensar estrategias para ir resolviendo situaciones. Es y será fundamental la tarea de las escuelas en la post-pandemia abordarlas y tender puentes hacia trayectorias más igualitarias.

Luana Ramírez

6°B

 

Artículos Relacionados
noviembre 16, 2022
noviembre 16, 2022
noviembre 16, 2022
noviembre 16, 2022
noviembre 16, 2022

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ÚLTIMAS NOTICIAS
noviembre 16, 2022
noviembre 16, 2022
noviembre 16, 2022